Carta antes de desaparecer

Papá, me despido de ti deseando que aprendas a vencer tus miedos: al dinero, al qué dirán, a decir lo que sientes. Sé que te costará, pero es más fácil de lo que crees. Sólo tienes que empezar a sentir y expresar los miedos y verás que no pasa nada. Son trampas para hacerte infeliz.

Con ella verás que humillarla sólo te separará. Quiérela, respétala.

No sufras sin más: sufre y siente dolor cuando realmente sea necesario.

Recuerda que tu hija no necesita tu dinero, necesita tu amor, tus afecto, tu entrega cuando puedas.

No juzgues sin más, es la peor trampa. Intenta abrir tu mente y tu corazón a otras opciones escuchando, informándote, aceptando que hay otras realidades.

 

Hermana, siento que no hallamos conectado ni respetado. Te lego mis conocimientos de relajación, de parar, de sentir, de no ir tan acelerada por la vida.

Fíjate y sé consciente de lo que haces con tus hijos. Decías admirar a otras madres y sólo haces lo contrario.

Acepta que gritas, que mandas, que inutilizas a los demás. Sólo así podrás calmarte, encontrar la serenidad.

Además, empieza a sentir que nadie puede herirte. No entierres sin más, siente tu dolor de verdad, escarba de dónde nace tu dolor.

Permítete aceptar la muerte de mamá. Entiende que ya llegó su momento y que nos regaló una valiosa lección de valentía, superación y aceptación. Llora de dolor, no de sufrimiento ni castigo.

 

A ti, que eres lo más quiero en este mundo: quiérete de verdad, valora tu cuerpo y a ti mismo.

No hay nada que demostrar. Lo que tienes dentro es oro, luz. No hay que aparentar y todo lo que hagas con el corazón en la mano será bueno para ti.

Mima tu cuerpo, quiérelo y aprecia cada rincón de piel.

Siente el momento actual, el pasado se fue, y el futuro, incierto, no existe aún, es sólo una fantasía en tu cabeza qe sólo intentará destruirte y sabotearte.

Mira a la rabia de frente, no hay nada que temer. Sabes que está ahí y que no se puede quedar dentro. Sácala con algo pero nunca con nadie.

No te abandones, hay tiempo para todo, el trabajo y el ocio. Sabes que pararte es una opción sana.

Y cuando contactes con el dolor, no huyas, siéntelo si te ves capaz. Permítete llorar, grita.

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