Muerte y vida, el renacer del Ser

A menudo he oído que las personas viven el proceso terapéutico como una segunda oportunidad, como un renacer. Así lo viví yo mismo. Lo que no dejamos claro es que no es tanto en sí la terapia lo que nos ha dado una segunda oportunidad, si no nuestro propio Ser que, tras sufrir un grave acontecimiento a nivel emocional, nos zarandea, nos descoloca y nos abre ésa puertecita a un terreno desconocido hasta ése momento: una profunda tristeza, una desesperación interminable, algo que nos hace sentir peor que la propia muerte.

Las crisis y los sucesos traumáticos que vivimos puede llegar a ser los detonantes de que nos replanteemos nuestra vida, nuestro pasado en este mundo y nuestro próximo futuro en él. Así, un acontecimiento que remueve nuestros propios cimientos puede convertirse en una fuente de sufrimiento y rabia, o bien, en un despertar, un renacer. Son oportunidades que nos ofrece la vida para volver a encontrarnos con nuestro Ser y, evidentemente, no sólo a nivel emocional, también a nivel mental, corporal y espiritual.

La batalla interna en estos periodos, y generalmente inconsciente, será entre permanecer y aferrarnos a la desdicha o conectar con la necesidad de pedir ayuda, abrirnos a otras opciones que antes ni siquiera contemplábamos. Si nos dejamos llevar por nuestros miedos acabaremos en la desdicha, volviendo a nuestra vida anterior, inconsciente, dormida, desconectada de nuestra esencia más pura, el Ser. Sin embargo, si nos enfrentamos a dichos miedos, reconocemos nuestras limitaciones, dejamos a un lado nuestro orgullo y asumimos lo perdidos que estamos, podemos llegar a un rincón muy profundo: el valor, la certeza, la humildad.

Con estas herramientas, inherentes en todo Ser, ya tenemos una ventaja enorme, ya podemos decidir qué hacer, decidir cómo elegimos sentir, percibir y vivir nuestro renacer, nuestra nueva vida. No será fácil, tendremos trabas externas y, las más relevantes, trabas internas, pero ¿acaso antes era más sencillo? Por el simple hecho de haber adoptado una postura diferente respecto a ésa crisis o acontecimiento traumático, sólo por eso, ya estamos despertando, ya estamos renaciendo de nuevo, eliminando barreras internas.

De ahora en adelante, esta nueva vida se ha convertido en un camino incierto, espontáneo y emocionante. Disfrútalo.

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